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Days of 49   Días del 49
    Soy el viejo Tom Moore de la orilla más juerguista de aquellos buenos días del oro de antaño
me llamaban vagabundo
y también bebedor de ginebra,
pero ¿qué me importan los elogios?
Vago de ciudad en ciudad
como un cartel ambulante
y todo el mundo dice,
“Allá va Tom Moore, en los días del 49”
en los días de antaño, en los días del oro
cuántas veces me quejo de los días de antaño
cuando desenterrábamos el oro,
en los días del 49.
     
    Todos mis camaradas me querían bien,
una alegre multitud descarada
unos pocos casos difíciles recordaré
aunque todos ellos eran valientes y leales
cualquiera que fuera el terreno
nunca se acobardarían,
nunca se inquietarían o quejarían
como buenos antiguos ladrillos
tenían los pies en los días del 49
en los días de antaño, en los días del oro
cuántas veces me quejo de los días de antaño
cuando desenterrábamos el oro,
en los días del 49.
     
    Estaba en Nueva York Jake, el chico carnicero, siempre estaba borracho
y a cada momento que estaba sobrio
ansiaba por una pelea
pero Jake se desbocó contra un cuchillo
en las manos del viejo Bob Stein
y por Jake mantuvieron firme la vela
en los días del 49
en los días de antaño, en los días del oro
cuántas veces me quejo de los días de antaño
cuando desenterrábamos el oro,
en los días del 49.
     
    Estaba Poker Bill, uno de los chicos
que siempre estaba en una partida
ganara o perdiera, para él siempre era lo mismo
apostaría y sacaría sus cartas
y te volvería ciego en la partida con la muerte,
Bill perdió su aliento, en los días del 49
en los días de antaño, en los días del oro
cuántas veces me quejo de los días de antaño
cuando desenterrábamos el oro,
en los días del 49.
     
    Estaba Ragshag Bill de Buffalo, nunca lo olvidaré
reía a carcajadas todo el día
y reiría a carcajadas toda la noche
y supongo que todavía está
riéndose a carcajadas
un día cayó en un pozo de prospección,
en un designio rugiente
y en aquél agujero se rió a carcajadas su alma,
en los días del 49
en los días de antaño, en los días del oro
cuántas veces me quejo de los días de antaño
cuando desenterrábamos el oro,
en los días del 49.
     
    De todos los camaradas que he tenido,
no hay ninguno del que dejara de enorgullecerme
y soy dejado sólo en mi miseria
como un pobre fantasma vagabundo
y paso de ciudad en ciudad,
me llaman letrero ambulante
“Allá va Tom Moore,
una orilla vagabunda de los días de 49”
en los días de antaño, en los días del oro
cuántas veces me quejo de los días de antaño
cuando desenterrábamos el oro,
en los días del 49.
Autor: F. Warner, J.A. Lomax, A. Lomax
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